Los lavaderos de Contla: una tradición en el abandono

Basura, desechos de animales y un notable descuido; así es como la pandemia y cierre de espacios naturales va acabando poco a poco con este espacio.

Los lavaderos ubicados en la zona ecoturística de Los Manantiales, en Contla de Juan Cuamatzi, han sido tradicionalmente un lugar donde las amas de casa de la localidad lavan ropa a la usanza de sus ancestros. Ahí las familias encuentran un espacio de esparcimiento que, en estos tiempos de pandemia, se ha deteriorado poco a poco.

El sitio donde se encuentran los famosos lavaderos sigue siendo un lugar de utilidad, sobre todo para las mujeres que habitan en la zona, que acuden desde muy tempranas horas a lavar la ropa de la familia o incluso para ganar algún dinero. Sin embargo, hoy las estructuras, los lavaderos y el espacio natural que los rodea presentan un notable descuido.

Basura, graffitis, desechos de animales y mal uso del espacio, son algunas de las problemáticas que amenazan este sitio que ya es parte de los usos y costumbres de los habitantes, quienes en muchas ocasiones han solicitado la intervención de las autoridades municipales y de la Coordinación General de Ecología para preservar el lugar.

La señora Dominga Benítez, habitante del municipio, recordó que hace 30 años este espacio -que en 1998 fue decretado como reserva natural- tenía más agua cristalina y las mujeres “bajaban a lavar porque en sus comunidades no había agua potable ni entubada para la limpieza de sus hogares”.

La mujer de 54 años relató que, aunque el paso de los años ya ha hecho más accesibles algunos servicios, acudir a los lavaderos ya es una tradición para las amas de casa de la comunidad, aunque el lugar cada vez se encuentra en peores condiciones, por el descuido tanto de pobladores como de las autoridades municipales.

Aquí todavía muchas vienen a lavar, pero cada día está más descuidado; vienen a pasear a sus mascotas y no limpian sus desechos, y ya muchos lo ocupan como cantina porque ingieren bebidas alcohólicas o solo vienen a pintarrajear las paredes y, como no hay vigilancia, la gente hace lo que quiere”, lamentó.

La pandemia del coronavirus agravó el descuido de este espacio natural, pues con la indicación de cierre de parques y áreas de esparcimiento, las personas ingresaban de forma clandestina ante la falta de vigilancia y dejaban basura y desechos, además de que tampoco ha habido mantenimiento por parte de los encargados de resguardar el lugar.

Esta reserva natural, ubicada en los límites de los municipios de Contla y San Pablo Apetatitlán, cuenta con 12 manantiales, un humedal y 4.8 hectáreas de áreas verdes, así como senderos, cuevas y pequeños laberintos que por muchos años han brindado a las familias de la zona un remanso natural que hoy, habitantes como la señora Dominga, piden preservar.


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