El entomoturismo para ver a las luciérnagas se hace más popular, despertando asombro y preocupación en la comunidad científica.

Las luciérnagas se consideran como una de las criaturas más carismáticas del mundo, debido a sus despliegues luminosos de cortejo, lo que las ha convertido en una atracción muy popular para los turistas de vida silvestre. En un nuevo artículo de revisión, la bióloga de la Universidad de Tufts, Sara Lewis y sus colegas, revelan que se estima que 1 millón de personas viajan cada año para presenciar este espectáculo bioluminiscente protagonizado por unas dos docenas de especies diferentes de luciérnagas en todo el mundo.

En el artículo publicado en la revista Conservation Science and Practice, los autores señalan que este singular tipo de turismo, enfocado en insectos, puede traer beneficios económicos, sociales y psicológicos a las comunidades locales y a los turistas por igual. Pero si las medidas de protección adecuadas no son implementadas, esta floreciente actividad recreativa amenaza con extinguir algunas poblaciones locales de luciérnagas. En los últimos años, el número de turistas se ha incrementado exponencialmente en varios lugares de México, India, Taiwán, Malasia, Tailandia y Estados Unidos. “Durante la última década en México, el rápido crecimiento del turismo enfocado en las luciérnagas es emocionante pero también alarmante”, dice la coautora Tania López-Palafox. “Nos alegra que la gente pueda experimentar una de las mayores maravillas naturales del mundo. Pero también queremos asegurarnos de que las luciérnagas todavía estarán presentes para que las generaciones futuras puedan disfrutarlas”.

Los autores de este trabajo forman parte del Grupo de Especialistas en Luciérnagas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, y nos proporcionan la primera revisión completa para poder entender este creciente fenómeno global. Son particularmente populares los despliegues creados por varios tipos de luciérnagas sincrónicas que se encuentran en el sudeste de Asia y América del Norte, donde cientos o miles de machos de luciérnagas cautivan no sólo a las hembras, sino también a los turistas, al hacer brillar sus luces al unísono. Según la investigadora tailandesa Dra. Anchana Thancharoen, “con fascinantes luces, los árboles iluminados por las luciérnagas hacen que los turistas se enamoren a primera vista”.

En el informe dirigido a administradores de sitios turísticos, guías turísticos y turistas, se destaca la importancia de reconocer los requerimientos de las luciérnagas en todas las etapas de su vida. Para promover el éxito reproductivo de las luciérnagas adulto, en los sitios de avistamiento se debe minimizar la contaminación lumínica: las luces brillantes de edificios, vehículos, linternas e incluso teléfonos celulares que pueden interrumpir los rituales de cortejo de las luciérnagas. De igual manera, se debe evitar alterar los ecosistemas con sustancias tóxicas que contaminen el suelo y el agua.

La protección del hábitat circundante también juega un papel fundamental. Las luciérnagas pasan la mayor parte de su ciclo de vida en fase larvaria juvenil. Estos juveniles necesitan varios meses o incluso años para convertirse en adultos y, dependiendo de la especie, pasan este tiempo viviendo bajo tierra, en la hojarasca o algunas veces bajo el agua. Los autores describen antiguos sitios de luciérnagas a lo largo de los ríos de manglares donde el desarrollo comercial y el tráfico excesivo de lanchas propulsadas a motor han degradado el hábitat de la ribera que había sido esencial para sustentar a las larvas de las luciérnagas. En otros sitios, las poblaciones de luciérnagas están amenazadas por demasiados turistas que pisotean inadvertidamente a las hembras y degradan los hábitats de las larvas. Es de vital importancia conservar la salud de los suelos que albergan a las larvas de luciérnagas. De ahí la importancia de que se establezcan programas de conservación de suelo para evitar su contaminación y erosión, especialmente en lugares donde haya poblaciones conocidas de luciérnagas. Aunque sea administrado por gobiernos locales o administrado por empresas comerciales, el turismo bien manejado debe incluir programas de educación para los turistas para que se conviertan en aliados en la protección de las poblaciones de luciérnagas. “La gente se queda tan atrapada viendo el espectáculo natural que no se da cuenta de que al caminar podría estar pisoteando a la próxima generación de luciérnagas”, explica la coautora Lynn Faust. Las luciérnagas también pueden ser un atractivo para que los turistas se interesen en la conservación de muchos otros insectos, los cuales son componentes esenciales para la salud de los ecosistemas.

Al proporcionar pautas prácticas para el turismo sostenible, los autores se muestran optimistas de que esta actividad puede promover el bienestar económico y social dentro de las comunidades locales y, al mismo tiempo, proteger a las poblaciones de luciérnagas. Como comenta el coautor, el Dr. Wan F.A. Jusoh, “Las comunidades locales son las guardianas de las luciérnagas, y sus historias y conocimiento local tienen el poder de ayudar a protegerlas”.

Enlace al artículo original en Conservation Science and Practice: “Firefly Tourism: Advancing a Global Phenomenon Toward a Brighter Future”


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